Ana.

Ana buscaba la felicidad a través de objetos que se la proporcionasen. Solo que de una manera diferente, buscaba objetos que le otorgasen la idea de que ella era diferente.

Pasaba horas, días y hasta meses detrás de esos vienes tan preciados para ella, sin darse cuenta, las cosas que estaba dejando a parte, porque para esas cosas también pasaban horas, días y meses sin prestarlas atención.  Se le metió en la cabeza la necesidad de encontrar un trébol de cuatro hojas para encerrarlo dentro de un cristal y poder llevarlo con ella a todas partes. Un día mientras hacia su búsqueda exhaustiva de la mañana, encontró por Internet un lugar al otro lado del mundo donde era mas probable que por el clima se crearan tréboles de 4 hojas. Sin dudarlo, hizo la maleta para ponerse rumbo a sus creadas necesidades. Perdió su trabajo, sus amigos, por no dedicarles el tiempo que necesitaban, su pareja, de la cual creía que era su amor verdadero.

 

Fue a aquel lugar, durante un año lo visito todos los días, hasta que se dio cuenta que jamas lo encontraría al menos en ese lugar…

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La venganza es lenta.

Ella aparecía todas las noches en lugares diferentes, pero siempre de la misma manera.

Observaba a la gente, sobre toda a parejas. Desde hace años un hombre le rompió el corazón y desde ese momento nunca volvió a ser la misma persona. Observaba a muchas parejas mientras cenaban, bailaban o en cualquier momento intimo entre los dos. Se dio cuenta que cada pareja es muy diferente, había parejas muy buenas, ambos se cuidaban y miraban por el bienestar del otro, en cambio había otras parejas que eran dañinas volviéndose muy toxicas para los que estaban en ella.

Le encantaba ver como esas parejas eran felices, imaginándose que su vida podría haber sido muy diferente si hubiera encontrado otra persona.

Hasta que volvió a encontrárse de nuevo con el hombre que destrozó su vida… Esta vez estaba acompañado de una mujer. No pudo evitar sentir la necesidad de que no durarían mucho tiempo, pero los días pasaban y ellos seguían juntos. El pensar en lo que la había hecho ya no le daba rabia ahora la entristecía, ella nunca podría olvidarle, condenada a seguir así toda la vida.

 

Entonces esa noche, fue a verle a solas, le llevo una rosa como el le había regalado muchas veces, cenaron y todo parecía como en los viejos tiempos.

-¿Te gusta como huele la rosa?

Y el instintivamente la olio, muriendo en ese mismo instante.

Ella había puesto veneno en la flor, el años atrás la había envenenado a ella, haciéndola tanto daño que jamas pudiera volver a tener otra relación y ahora ella hizo lo mismo.

 

¿Y si el mundo se acaba?

Era una mañana mas, el cielo se caía a trozos, llovía y llovía como si el mundo se acabara. ¿Porque no me importa? ¿Que el mundo se acaba?

Y si es así que se acabe, yo solo quiero volar, volar y sentirme libre, libre, sin complejos, sin que nadie me juzgue por las decisiones que tomo en mi vida, sin pensar en mi aspecto físico, sin temores, sin pensar en el mañana.

¿Que el mundo se acaba? ¿Y a mi que?

Solo quiero ser como antes, no quiere depender de nadie, ni quiero cuidar de nadie, no quiero tener la necesidad de sentirme atada a algo que ni siquiera exista, porque después de todo que es lo que existe de verdad y que es lo que nosotros nos imaginamos, todo es tan relativo que aveces no se si lo que piensas es verdad y entonces, entonces empiezo a echarme las culpas, porque claro esta, siempre vienen los miedos a mi mente y creo que todo ha sido por mi culpa. ¡Pues no! ¿Y a mi que, si el mundo se acaba?

Tranquilidad.

 

¡Que bien! Pero que bien se esta escuchando las olas del mar, sentir el aire en tu cuerpo y ese olor que me encanta, como cuando vuelves a casa y todo huele a mar.. 🙂

Llevo un tiempo pensado muchas cosas, pero no llego a ver nada en claro. Me gustaría volver a escribir como lo hacia antes, tres veces a la semana, pero mis ideas han huido sin dejar señales de vida.

 

 

 

Este es mi mundo.

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Sin saber como ni porque aparecí en medio de un parque, estaba un poco que no estaba, me costaba abrir los ojos, había una luz que me deslumbraba. Me puse en pie, no podía, no podía caminar, las piernas me temblaban. ¿Que pasa? ¿Que es esto? No entendía nada, una brisa me rodeo y cuando paso toda mi piel se erizo. -No temas… – escuche un susurro.

Había unas pequeñas luces que flotaban, pequeñas luces azules, era raro, sentía que estaban ahí para mi, me rodearon y me dieron la fuerza suficiente para caminar. Todo lo que veía era nuevo, extraño.

¡Este era mi mundo!

 

 

¿El?

Acariciar la ventana con la lluvia cayendo fue lo que me enseño, mientras escuchaba por la radio música de una guitarra que hacia explotar mi corazón, porque esa música me recordaba a el.

-Estar con el era sentirme viva, amada, el me hacia volar solamente con una mirada, con una caricia tocaba la mas blanca de las nubes, yo era suya y el era mio. ¿Acaso has sentido eso?¿Has sentido la unión de dos miradas?¿De dos personas que están echas para amarse? El verano a su lado fue algo maravilloso, el me enseño a sonreír, a decir lo que mi corazón sentía.

-¿Qué paso?¿Por que no estáis juntos?

-Estaba lloviendo, los dos corríamos de la mano riéndonos y me cayo un rayo, me desperté de un coma que según me dijeron llevaba 2 años. Todos me dicen que el no existe, que ha sido fruto de todos los medicamentos, pero yo no puedo aceptarlo…

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